Hacer fotos de la tierra es señalar un posible nuevo comienzo del mundo
2024
La agricultura, como la escritura, es una sofisticación de las formas del lenguaje. La tierra de labranza es una sofisticada amalgama: una retahíla de voces y signos, de historia y de memoria.
La Vega, al-Fahs en época musulmana —Fahs al-afyah, espaciosa vega–, significa un terreno habitado para ser cultivado: «extensa llanura cultivable, campo raso como vega». Con respecto al vocabulario propio de la agricultura, un terreno que es infértil, que no es cultivable, es un «terreno inculto».
Este trabajo propone una mirada profana al suelo, a la tierra y señala una falta de saber propio sobre la misma, un punto de partida inculto y a menudo atropellado por el artista —el artista pretende un «desocultamiento de la verdad», pero quizá no puede más que señalar el misterio—. Así, se propone un cruce entre teoría y práctica que puede generar ciertas contradicciones que, sin embargo, se toman como un fértil soporte para desarrollar cuestiones sobre la estética y la mirada. ¿Cómo fotografiar los saberes agrícolas sin saberlos? ¿Cómo se relaciona el arte con el saber? ¿Cómo afecta el texto a la imagen? ¿Cuál es el afecto entre mirada y realidad?

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